martes, 13 de septiembre de 2011

Consecuencias de una larga migración...


Septiembre es uno de los momentos álgidos para la fotografía de limícolas en la fachada atlántica. Las aves llegan a las costa extenuadas y, a poco que ayuden las condiciones metereológicas, permiten unos acercamientos importantes a "pecho descubierto". La verdad es que no es extraño puesto que el viaje es largo y agotador. Prueba de ello es el desastroso estado del plumaje de este Chorlitejo Grande que pillé en su viaje hacia el Sur.

La foto es del 2008 ya que poco he podido salir al campo desde entonces pero supongo que este Septiembre los correlimos, chorlitejos, archibebes y demás pandilla seguirán siendo accesibles a tiro de 400 mm y sin montar complicados artilugios.

Chorlitejo Grande (Charadrius histicula) fotografiado cerca de Peniche (Portugal).

1 comentario:

pepe dijo...

La verdad es que es cierto, las limicolas, tanto en el paso prenupcial como en el postnupcial llegan tan cansadas que algunas se dejarían acariciar. Salud